Antonio Machado
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El sueño de un poeta

“Son de abril las aguas mil.
Sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado
hay trozos de cielo añil”

Así empezaba Antonio Machado, el más joven de los poetas de la generación del 98, nacido un 26 de julio de 1875, una de sus más célebres poesías.

Desde los ocho hasta los treinta y dos años este ínclito sevillano vivió en Madrid y como buen madrileño, allá por el 1893, año en el cumplió la mayoría de edad, emprendió rumbo a las tierras de levante para disfrutar de unas tranquilas y apacibles vacaciones de semana santa. Eso sí, sin olvidarse, de coger el paraguas de manera desenfadada pensando al mismo tiempo, en los importantes beneficios que aportan esas “aguas mil” a una zona que actualmente es considerada la huerta de Europa. Lo que nunca se imaginaría es que acabaría guardándolo, ya que se iba a dar de bruces con el récord histórico de sequía hasta esa fecha: tan sólo 13 litros por metro cuadrado entre los meses de enero y abril. Ese día Machado, absorto por aquella alarmante situación, se dio cuenta de que era necesario buscar una solución y luchar por ello. Luchar por una causa que estaba afectando a una tierra tan llena de tanta vida y color, donde el plomizo de unas tierras áridas se hacía cada día más latente.

Quién diría que lo que un día un poeta soñó, tan sólo 10 años después, en 1902, con las primeras menciones del Trasvase Tajo-Segura, esta reivindicación comenzó a hacerse realidad hasta el día de hoy, donde 100 años más tarde aún se sigue luchando por una causa que afecta indudablemente a dos de los pilares económicos más importantes de la zona del levante y sin duda, de todo el país: el sector turístico y el sector agrícola.

Seguro que, desde allá donde se encuentre este idílico poeta, aún se puede escuchar, en el silencio de unos acueductos deshabitados, un fuerte y rotundo “¡Sí al trasvase!”.

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